En el panorama del arte contemporáneo chileno, marcado por una centralización histórica en Santiago, surge Galería Animita como un proyecto disruptivo liderado por jóvenes egresados de la Universidad de Chile. Fundada en 2024 en el Barrio Matta Sur, esta galería independiente no solo cuestiona las jerarquías geográficas y generacionales del arte local, sino que redefine la relación entre espacio expositivo, comunidad y cotidianidad urbana. Su participación en Ch.ACO 2025, feria de arte contemporáneo, consolida su propuesta como un laboratorio crítico de la “chilenidad periférica”.
Génesis y Filosofía: De la Migración a la Construcción Colectiva
Los fundadores —Loretto Vargas, Darío Phillipi, Sergio Santana y Bastián Pino— comparten una trayectoria común: su migración desde regiones periféricas (Isla de Maipo, Quilpué, Osorno y Curacaví) hacia la capital para estudiar Artes Visuales en la Universidad de Chile. Esta experiencia de desplazamiento y adaptación cultural fundamenta su misión: crear un espacio que trascienda la mera exhibición para convertirse en un nodo de diálogo interdisciplinario.
Galería Animita, ubicada en calle Maule #669, se distingue por su arquitectura híbrida: una antigua casa con una cortina metálica que, al abrirse, transforma el local en una “vitrina conceptual” accesible desde la vía pública. Este diseño refleja su ethos: democratizar el acceso al arte y disolver fronteras entre lo institucional y lo cotidiano. Como señalan los fundadores, “no nos interesa solo exhibir, sino crear situaciones”, enfatizando una praxis relacional donde el espectador interactúa con el entorno sensorial y simbólico del barrio.
Curatorialidad y “Chilenidad Periférica”: Narrativas Descentralizadas
El programa curatorial de Galería Animita se articula en dos ejes: la promoción de artistas menores de 35 años y la exploración de la “chilenidad periférica”. Este concepto alude a las identidades fragmentadas de quienes migran a Santiago, confrontando su bagaje cultural con la homogenización urbana. Las exposiciones, como la inaugural —un volantín atado a un ventilador que activaba sonidos y variaciones térmicas—, operan como metáforas de esta tensión, integrando elementos populares (juegos tradicionales, iconografía religiosa) en diálogo con lo contemporáneo.
La galería rechaza la neutralidad del cubo blanco, optando por un espacio que “dialoga con la calle”. Su ubicación en Matta Sur, barrio de intensa actividad comercial y religiosa, permite que las obras coexistan con rituales cotidianos, desde ferias libres hasta procesiones. Esta estrategia sitúa a Galería Animita dentro de corrientes como el arte site-specific y la estética relacional (Bourriaud, 1998), donde el contexto físico y social es coautor de la obra.

Ch.ACO 2025: Entre la Legitimación y el Activismo Cultural
La participación en la 15ª edición de Ch.ACO (27-30 de marzo, Centro GAM) marca un hito para Galería Animita. En esta feria, representarán a tres artistas emergentes: Emilia Moren e Isabel Davison (egresadas de la Universidad de Chile) y Javiera Gómez (Pontificia Universidad Católica). Su selección no solo valida su modelo curatorial, sino que desafía las dinámicas de un mercado artístico tradicionalmente dominado por galerías consolidadas.
Ch.ACO, al incluir secciones como “Políticas Públicas: Cosas que no son país”, ofrece un marco propicio para proyectos que cuestionan narrativas hegemónicas. Para los fundadores, esta participación es una plataforma para “visibilizar otras realidades” y demostrar que “es posible abrir espacios nuevos para el arte joven”. Sin embargo, surge la interrogante crítica: ¿cómo equilibrar la exposición internacional con su compromiso comunitario?

Reflexiones Finales: Hacia un Nuevo Paradigma Institucional
Galería Animita encarna un fenómeno creciente en América Latina: la emergencia de espacios autogestionados que reconfiguran el ecosistema artístico desde la periferia. Su modelo —híbrido entre galería, taller y foro— propone una institucionalidad flexible, capaz de responder a las urgencias de una generación marcada por la precariedad y la diversidad cultural.
No obstante, su sostenibilidad dependerá de su habilidad para navegar tensiones inherentes: ¿cómo mantener una curaduría rigurosa sin excluir voces no académicas? ¿Cómo trascender el localismo sin diluir su identidad? Estas preguntas, lejos de ser limitantes, subrayan su relevancia como caso de estudio en la redefinición del arte contemporáneo chileno.
En un contexto donde Santiago sigue siendo epicentro de legitimación artística, Galería Animita no solo exhibe obras: performa la posibilidad de un arte descentrado, arraigado en lo colectivo y lo transitorio. Su presencia en Ch.ACO 2025 no es solo un logro, sino un desafío abierto al establishment: repensar el arte desde los márgenes.